/Alumnos/ Tercero. Fernando Alvarez

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Es extraño mirar atrás y ver todo el camino recorrido hasta ahora. Un punto entre los  primeros bocetos en una hoja de papel y el camino a volcar todo lo aprendido en la meta final. Un tropiezo en ocasiones es un acierto, así es como comencé mi aprendizaje del diseño. Abandoné mis estudios de derecho y volqué mi carácter y emoción en algo que se convertiría en mi lenguaje, en mi vocación. Aprendí a mirar y ver, a entender y a plasmar aquello que  mi cabeza era capaz de imaginar, esa intención. No fue fácil, muchas veces nos cuesta desligarnos de las referencias, de la realidad, cómo sabemos que son las cosas y no de cómo las vemos. El proceso proyectual es lento, implica tiempo, esfuerzo, hasta que das con la clave y todo cobra sentido. Me enfrente a una lampara, a una tienda, una escenográfica, a un móvil e incluso hasta al mismísimo Rietveld, y aprendí. Aprendí a entender la geometría, a utilizar y a introducirla en el diseño, a dar sensibilidad a aquello que nos representa, nuestro carácter, y plasmarlo de manera permanente en cada uno de los procesos que construyen ese aprendizaje. Todo esto implica un desarrollo de la sensibilidad a los estímulos que nos ofrecen cada uno de los retos que nos surgen a la hora de proyectar. Tutelados siempre por profesionales que inculcan su experiencia y su conocimiento y nos enseñan a pensar como diseñadores, a saber afrontar cada reto y dificultad con madurez y determinación. El trabajo en equipo es una filosofía, un método de aprendizaje y trabajo, una manera de nutrirse que hace de cada clase algo enriquecedor y nuevo. Una forma de intercambiar visiones, experiencias, puntos de vista, conocimientos y alternativas que se nos inculca y enseña. Aprender de los compañeros y su visión supuso un salto en mi manera de proyectar, de diseñar. Las propuestas y preguntas a situaciones reales me inspiran a comprender la necesidad de entender el diseño, como un lenguaje transformador, personal, y de cómo esa imagen permanece en mi cabeza intentándola sacar y materializar a través de un boceto, un volumen, una imagen, un canal que describa aquello que se genera cuando se nos enciende la bombilla. “ Existe un rol y una función para la belleza en nuestro tiempo” la cual nos enseña a buscar,  a expresar y canalizar en cada paso que damos en nuestro aprendizaje. Diseñamos por y para las personas. No se trata de un simple recipiente vacío si no una manera de comunicar algo.

No se lo que me esperará allá fuera, pero sea lo que sea saldré preparado para ello.

Fernando Álvarez de Lara Ximena

Os dejo con una selección de mis trabajos de este curso: