1 Tablero = 1 Silla. Mariano Redondo y Leyre O. Madero

LAURA RODRiGUEZ MATA

Mariano Redondo_Versión profesor:

Introducción:

El alumno de tercer curso, ya ha experimentado con diseño de productos a escala.

Ha manejado distintos conceptos creativos y manipulado materiales de diversa complejidad y grado de factura.

Ha estudiado el comportamiento de bastantes materiales y su propio lenguaje. Entendiendo por ejemplo, que no podremos hacer que un material funcione como otro distinto sin acusar con ello un gasto innecesario que malogra el diseño.

En el mercado actual, el diseñador busca sistemas de producción sencillos que involucren el mínimo de material, el mínimo de oficios y por consiguiente el menor coste posible. Un ejemplo de ello acabamos de verlo en la Exposición Producto Fresco en el Matadero Madrid bajo el amparo de DIMAD. Donde jóvenes y no tan jóvenes diseñadores, han presentado sus productos utilizando recursos de producción creativos y económicos.

Nuestro ejercicio consistía exactamente en el diseño de una silla partiendo de un único tablero de madera laminada de 120 x 120 cm  y 16 mm. de espesor.

El ejercicio puede parecer acotado en exceso. Quizá puede preverse que los diseños propuestos serán muy parecidos. Pero la experiencia en docencia nos indica que en muchos casos la libertad absoluta en el programa resulta contraproducente para el correcto aprendizaje.

Provocar que el alumno se maneje con unas restricciones en el programa favorece su formación en los siguientes aspectos:

  1. acota el ejercicio y provoca un estrés creativo más eficiente.

  2. incentiva la búsqueda de nuevos procesos productivos

  3. obliga que el producto resultante sea “real”

  4. permite la comparativa en costes de producción.

Aunque se propuso que la escala de trabajo definitiva fuese de 1:2, algunos alumnos presentaron su producto a escala real.

 

Objetivos:

Se tiene muy en cuenta la capacidad del alumno siempre que se le propone un nuevo ejercicio, y se escoge con sumo cuidado el mejor momento de madurez intelectual para despertar en él una serie de conocimientos aplicables a otras topologías de diseño. De este modo esperamos dar respuesta, mediante éste trabajo, a una serie de conceptos como:

- Conocimiento de ergonomía y manejo de distancias e inclinaciones correctas en una silla.

- Estabilidad, estructura y centros de gravedad.

- Estudio de las propiedades del tablero laminado.

- Estudio de referentes en mercado.

- El desarrollo de las capacidades de investigación en procesos de producción reales.

- Contacto íntimo con proceso de producción

- Desarrollo de detalles y encuentros entre superficies

- Obtención de precio real de producto

- Tener material con capacidad empírica (en el caso de las maquetas 1:2)

- Posibilidad de exponer los diseños en futuras exposiciones y galerías.

Conclusiones:

El resultado del ejercicio fue todo un éxito:

Quedaron cubiertos gran parte de los objetivos,

Se lograron productos interesantes con capacidad de competir en el mercado actual.

Los alumnos disfrutaron.

Conseguimos además que la empresa de mobiliario WHAT ABOUT INTERIOR viniese a ver los diseños y nos propusiese la edición y comercialización de algunos de ellos.

Además se han abierto nuevas puertas de mejora para el ejercicio propuesto gracias a la participación del alumno.

Mariano Redondo Almena.

Profesor de Diseño Gráfico e Imagen Corporativa

y Diseño de Producto del Título Propio de Diseño de Interiores

de la UPM.

Leyre Ortuño_Versión alumno:

En la asignatura de diseño de producto, nos enfrentamos el curso pasado a la última de nuestras aventuras como diseñadores “con red” (la universidad). El ejercicio consistía, como bien ha explicado Mariano, en el diseño de una silla contenida en un tablero de madera laminada de 1,20×1,20m. Un ejercicio aparentemente sencillo, pero que estuvo, como siempre, lleno de altibajos.

El diseño, para un estudiante, supongo que como para un profesional, siempre es un reto. Tanto al enfrentarse a un problema real como a un enunciado, nos planteamos que aspectos concretos o cualidades queremos para nuestro proyecto… ¿Puede una silla estar contenida en un tablero de 1.20 x 1.20 m? ¿Es ese todo su valor? Deberá también tener un carácter de belleza, proporción, innovación, ¡claro!… ¡Por qué no!: economía del material, ligereza, facilidad de montaje, cuidado por los detalles… El valor que le queramos dar a un diseño es prácticamente infinito, pero es en la búsqueda y solución de esos problemas donde va a residir la identidad y valor de la pieza.

A la hora de enfrentarnos a diseños como este, una silla, nos solemos olvidar de lo que es el objeto en sí, su verdadera finalidad, nos centramos en sus cualidades estéticas más que en su correcta funcionalidad. Y como era de esperar, al comenzar los primeros prototipos, fallamos en las proporciones, estabilidad, comodidad y robustez de casi todas las primeras propuestas. Teníamos ideas de lo que queríamos, pero sin los conocimientos básicos de un mueble de asiento… poco podíamos avanzar. Y volvemos a empezar.

Poco a poco, vamos repasando todos los detalles: proporciones correctas, definición de construcción, ensambles.  Todo ello condicionado formalmente, pues había ciertos tratamientos que no le podríamos dar a la madera, como el curvado o algunos cortes, que precisaban de tecnologías que se nos escapaban en el momento; y así las piezas empezaron a coger forma.

Plantemos las propuestas revisadas, hicimos las últimas correcciones, definimos y pensamos los últimos detalles formales y constructivos de cada pieza. Empezamos a producir los prototipos, cada uno como pudo. Y he de decir que toda una aventura de carpintería, máquinas de corte, etc…

Los prototipos finales fueron muy variados, pese a las limitaciones dadas que inicialmente nos hacía pensar que el aspecto formal sería similar.   Los había que tenían la forma condicionada al proceso de montaje, otros tenían ocultos los detalles hasta el punto de ni ver con que se había fijado, los había que tenían formas inspiradas en grandes clásicos del diseño, otras declararon la guerra a la comodidad pero acabaron siendo una declaración de intenciones, cada una de las sillas tenía una parte de nosotros, de alguna manera nos representaban, sus formas, acabados, el cartel…Tenían contenidos muchos de los conocimientos adquiridos en los dos años de aprendizaje de diseño gráfico y producto.

Hay gente que dice que poco a poco se va  perdiendo la identidad en el ejercicio de la profesión, esa identidad que nos sale tan “fresca” en la universidad, esa que hace que en proyectos tengamos ideas que nadie plantearía fuera, la que nos incita a pensar sin miedo, ni condiciones. Cuando salimos del mundo universitario parece que se nos olvida la diversión del diseño, del proyectar, y yo me pregunto, ¿porqué? ¡seguimos siendo los mismos! ¿porqué limitar las ideas frescas y soñadoras a la universidad? Permitámonos tener nuestra propia identidad y soñar e idear en todo aquello que hagamos, dentro, pero sobre todo fuera de la universidad, ya habrá forma de resolver el “cómo” o “con qué” o cualquier problema que se interponga, hoy en día las ideas nuevas y “frescas” se cotizan al alza y son altamente necesarias…

Leyre Ortuño Madero

Alumna Arquitectura de Interiores.

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