Otra “cabaña primitiva”…

“Por tanto, con ocasión del fuego surgieron entre los hombres las reuniones, las asambleas y la vida en común, que cada vez se fueron viendo más concurridas en un mismo lugar; y como, a diferencia de los demás animales, los hombres han recibido de la Naturaleza primeramente el privilegio de andar erguidos y no inclinados hacia la tierra; y secundariamente la aptitud de hacer con gran facilidad con sus manos y los órganos de su cuerpo todo cuanto se proponen, comenzaron unos a procurarse techados utilizando ramas y otros a cavar grutas bajo los montes, y algunos a hacer, imitando los nidos de las golondrinas con barro y ramas, recintos donde poder guarecerse. Luego, otros, observando los techos de sus vecinos y añadiéndoles ideas nuevas, fueron de día en día mejorando los tipos de sus chozas. Y como los hombres son por naturaleza imitadores y dóciles, haciendo alarde cada día de sus nuevas invenciones, se mostraban unos a otros las mejoras de sus edificaciones, y ejercitando así su ingenio fueron de grado en grado mejorando sus gustos. Al principio plantaron horcones, y entrelazándolos con ramas levantaron paredes que cubrieron con barro; otros edificaron, con terrones y céspedes secos, sobre los que colocaron maderos cruzados, cubriendo todo ello con cañas y ramas secas para resguardarse de las lluvias y del calor; pero para que semejantes techumbres pudieran resistir las lluvias invernales, las remataban en punta y las cubrían con barro para que, merced a los techos inclinados, resbalase el agua”

Marco Vitruvio Polión

El mito de la “cabaña primitiva” imágen que representa el origen de la arquitectura, como reflexión en torno a la Naturaleza y la creencia del hombre en ser capaz de su regulación, fue un eje del pensamiento de la Ilustración. Dice el mito que todas las reglas naturales de la arquitectura se hallan contenidas en esta cabaña originaria. Ya en el manuscrito “Los Diez Libros de Arquitectura” (redescubierto con veneración por los intelectuales del Renacimiento) del ingeniero militar Marco Vitruvio aparece esta hipotésis de edificio primigenio en la que se encontrarían plasmadas las Reglas-Orígen de la arquitectura. Lo que vendría a demostrar la íntima relación entre Arquitectura y Naturaleza. Aunque esta reflexión aparece en muchos tratados de la Ilustración no es hasta 1753 cuando, con la publicación de “Essai sur l’architecture” del abate jesuita Marc-Antoine Laugier, esta se convirtió en uno de los fundamentos teóricos de la arquitectura de este periodo. En su segunda edición (1755) esta teorización se acompaña de la conocida ilustración del artista Charles Eisen. Laugier plantea que el hombre no tiene más necesita que sombra para guardarse del sol y cobijo para aguantar las tormentas (las necesidades del hombre primitivo), de ahi que la forma originaria, de la que han salido todas las grandes obras de la humanidad, sea esta cabaña de madera:

“Consideremos al hombre en su primer origen y sin ningún auxilio; sin otra guía que el instinto natural de sus necesidades. Precisa un lugar de reposo. Al borde de un tranquilo riachuelo ve un prado; su naciente verdor complace a sus ojos, su tierno césped lo invita; acude allí y, blandamente tendido sobre esta alfombra esmaltada, no se cuida sino de gozar en paz de los dones de la naturaleza; nada le falta y no desea nada. Pero pronto el ardor del sol, que le quema, le obliga a buscar un abrigo. Ve un bosque que le ofrece el frescor de su sombra; corre a ocultarse en su espesura, y helo de nuevo contento. Sin embargo, mil vapores elevados al azar se encuentran y se reúnen, espesas nubes cubren el aire y una lluvia espantosa se precipita como un torrente sobre este bosque delicioso. El hombre, mal cubierto al abrigo de sus hojas, no sabe cómo defenderse de una humedad incómoda que le penetra por todas partes. Aparece una caverna y se introduce en ella, encontrándose a resguardo. Pero nuevas desazones le disgustan también en este refugio. Se encuentra en tinieblas y respira un aire malsano y se decide, por ello, a suplir con su industria la falta de atención y las negligencias de la naturaleza. El hombre quiere hacerse un alojamiento que le cubra sin sepultarlo. Algunas ramas caídas en el bosque son los materiales propios para su designio. Escoge cuatro de las más fuertes y las alza perpendicularmente disponiéndolas en un cuadrado. Encima coloca otras cuatro de través, y sobre éstas coloca otras inclinadas que se unan en punta por dos lados. Esta especie de tejado está cubierto de hojas los bastante apretadas entre sí como para que ni el sol ni la lluvia puedan penetrar a través de él; y he ahí al hombre ya alojado. Es cierto que el frío y el calor le harán sentir su incomodidad en esta casa abierta por todas partes, pero entonces llenará los espacios comprendidos entre los pilares y se encontrará guarnecido”

Marc-Antoine Laugier

Títulada “Another Primitive Hut”, esta cabaña interior, diseñada por el estudio californiano Bureau Spectacular para simbolizar un entorno doméstico “amable” del siglo XXI, referencia la cabaña interior de Laugier.

Construida enteramente de madera, esta instalación consiste en una volumen suspendido sobre unos pilares, que a su vez están atados en una plataforma en clara referencia al modelo de Laugier: la base, la columna y el entablamento.

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