/Intimiradas/ Gesto. Jose Luis Rayos Sanchez

En este episodio de Intimiradas invitamos al arquitecto y escultor José Luis Rayos Sánchez. Os proponemos un paseo por su obra escultórica, contada desde su personal punto de vista. Su obra dialoga con el tema de la figura humana y sus relaciones con el espacio, relaciones que a lo largo de la historia han suscitado el interés de grandes arquitectos, desde el hombre vitruviano pasando por el “modulor” de Le Corbusier, hasta nuestros dias. Sutiles dibujos espaciales, dotados de gran expresividad al variar su percepción segun el punto de vista; formas y figuras con gran carga fenomenológica, donde espacio y tiempo se entrelazan para contar pequeñas historias.

Álvaro Hernández Altozano

 

Este trabajo introduce en una nueva dimensión expresiva desde una nueva perspectiva del uso del espacio y de la línea. Revela el funcionamiento de la imaginación del autor y su percepción de la figura humana. Configura un mundo sutil de sensaciones y emociones expresadas por medio de contornos moldeados libremente en el aire.

 

Son esculturas de alambre y varilla, como dibujos de un solo trazo en el aire. También superficies de malla metálica electro soldada, recortada, moldeada y cosida, insinuando el cuerpo humano que actúa. Materiales básicos de ferretería, tan solo curvados y conformados, que buscan transmitir diversas actitudes del espíritu humano en su intento de comunicación, a través de los gestos, de las manos, y también sus emociones.

Para conseguir este propósito se utiliza un lenguaje figurativo claro y abierto. Conceptos como lleno, vacío, superficie, contorno, sombra, transparencia, son los ingredientes con los que se juega en un contexto de  ambigüedad formal que se solidifica y se hace perceptible.  La profesión de arquitecto y el uso continuo de la herramienta del dibujo para conseguir proporción y control espacial han sido claves fundamentales para recurrir a la escultura como medio de expresión. El metal y las manos recorren la línea que saca de paseo Paul Klee, congelan los dibujos de luz de Picasso y actúan en el circo de Calder, pero siempre enmarcados en una estética muy personal.

El plegado de alambres y mallas permite controlar superficies y volúmenes por medio de simples contornos abiertos y expresivos. Más que observar y copiar el cuerpo humano en una pose determinada se trata de captar a través de la difusa memoria ciertas emociones y sentimientos, traducidas en forma de gestos y actitudes, vividos como experiencia personal. El tema recurrente en las manos parece abrir un repertorio en el que ellas se hacen a sí mismas mientras cuentan lo que dicen en silencio. Las esculturas de alambre, y ahora las realizadas en varilla y a mayor tamaño, son dibujos que se reducen a la mínima expresión. Dibujos de un solo trazo, continuo y sin levantar el lápiz: El papel es el aire y el lápiz son las manos que manipulan y guían el trazo metálico para convertirse más tarde en una sombra proyectada sobre una superficie. Por otro lado, la malla industrial de acero galvanizado sirve de tejido rígido para una confección improvisada diseñada a base de remiendos y descosidos, dejando formas sin terminar, como intuidas, que sugieren más que delimitan. Aun siendo un material tan tosco y frío, lo orgánico aparece como una simple distorsión de la cuadrícula. Lo figurativo se enriquece con el uso de un material tan poco noble y tan transparente.

Como complemento a la escultura, y a raiz de élla, también desarrolla obra gráfica derivada de algunas de las piezas. En su búsqueda por enmarcar y congelar las visiones producidas por  esas líneas que contornean el aire, se fotografían las esculturas en diferentes ambientes para que dialoguen con la luz, los fondos y sus texturas. Las sombras arrojadas sobre el suelo dialogan con el objeto reflejando otro punto de vista, como un espejo que responde y complementa la perspectiva en función del haz de luz que la ilumine. Cuando se aísla su proyección, sus sombras dan pie a un trazado plano y aleatorio que demuestra lo que son en realidad: dibujos.

  Jose Luis Rayos Sánchez

Septiembre 2012

“(…) A través de ellas el hombre ha tomado contacto con la dureza del pensamiento. Ellas son las que despejan el bosque, le imponen una forma, un contorno y, por la escritura, un estilo.(…)

(…) Así, los gestos multiplican el saber, con una variedad de toque y de dibujo cuyo poder inventivo se nos oculta por un hábito milenario. (…) Sin la mano no habría geometría ya que hacen falta rayas y círculos para especular sobre las propiedades de la extensión.(…)

(…)También las manos moldearon el lenguaje, primariamente expresado con el cuerpo y  mimado por la danza. Los usos corrientes de la vida recibieron su impulso de los gestos de la mano, ellos contribuyeron a reticularla, a separar los elementos, a aislarla de un vasto sincretismo sonoro, a darle un ritmo y hasta colorearla de sutiles inflexiones.(…)

(…) Incluso cuando sus efectos son un poco vulgares, traduce con exactitud un estado antiguo del hombre, el recuerdo de sus esfuerzos para inventar un modo inédito de expresión. No hay por qué tener que elegir entre las dos fórmulas que han hecho vacilar a Fausto: Al comienzo era el Verbo, al comienzo era la Acción, puesto de Acción y Verbo, las manos y la voz, están unidas desde sus propios comienzos.(…)”

 “Elogio de la Mano”, Henri Focillon, 1934.

“(…) Por ejemplo: En una estatua, consideramos que el contorno de una pierna o de un brazo es tan bello por un lado como por el otro. Aquí el artista está obligado a respetar ambos y soldar el lado que toca el bloque a éste. Por el contrario, en la escultura sin bloque, el bloque resultante de la ejecución de la obra es posible (si la materia lo permite) al dibujar en el espacio un solo lado de este brazo que cerrará el bloque… entonces, siendo espacio nuestra materia este bloque puede estar constituido alrededor de un vacío formando juntos un solo bloque. En la escultura de piedra, no hacen falta huecos. En la escultura habiéndoselas con el espacio, son necesarios. (…)”

 “Picasso et les cathédrales, Picasso sculpteur”, Julio González, 1931

Podéis disfrutar de una selección de su obra del 4 al 26 de octubre en la Sala Prado del Ateneo de Madrid

Mas información en:

http://www.rayosanchez.com

Jose Luis Rayos, Escultor